Acompañamiento para cada momento de la vida

Hay momentos en los que algo empieza a pesar, se repite o resulta difícil de comprender. La terapia ofrece un lugar donde poder hablar de aquello que sucede y detenerse en lo que, a veces, no encuentra una explicación inmediata.

Trabajamos con niños, adolescentes, adultos y personas mayores, atendiendo a la particularidad de cada momento vital y de cada historia.

Psicología clínica adultos

La ansiedad, el desánimo, las pérdidas, las dificultades en los vínculos o determinados momentos de cambio pueden llevarnos a preguntarnos por aquello que nos está ocurriendo.

La terapia permite dar lugar a esa pregunta, explorar lo que se repite y comprender qué relación tiene el malestar actual con la propia historia.

Psicología clínica para adolescentes y jóvenes

La adolescencia implica cambios en la relación con uno mismo, con los demás y con aquello que se espera de nosotros. A veces aparecen ansiedad, aislamiento, conflictos, dificultades escolares o conductas que preocupan al propio joven o a su entorno.

La terapia ofrece un lugar propio donde poder hablar de lo que ocurre sin partir de respuestas establecidas.

Psicología clínica infantil

En la infancia, aquello que preocupa no siempre puede expresarse directamente con palabras. Puede aparecer a través del comportamiento, el juego, los miedos, las dificultades escolares, el cuerpo o la relación con los demás.

El trabajo en la terapia busca escuchar qué está expresando cada niño a su manera, teniendo también en cuenta su momento evolutivo y el lugar que ocupa en el entorno familiar.

Una forma de entender la terapia

Dar lugar a la palabra

La terapia permite detenerse en aquello que preocupa y poner palabras donde no siempre resulta fácil hacerlo.

Más allá del síntoma

Aquello que nos hace sufrir no aparece porque sí. La terapia permite interrogar qué hay detrás de lo que insiste, se repite o produce malestar.

Respetar cada proceso

El trabajo terapéutico tiene sus tiempos. No buscamos forzar respuestas, sino hacer posible que algo diferente pueda ir apareciendo.

Una primera consulta puede ser el comienzo

No necesitas saber exactamente qué te ocurre ni encontrar las palabras adecuadas antes de venir. La primera consulta es también un momento para explicar qué te trae hasta aquí, plantear tus preguntas y valorar cómo podemos orientr el trabajo en cada caso en su singularidad.